Historia
   
 

 
 
 
 
 
 

HISTORIA ANTIGUA DE GUADALUPE

 

Si nos transportamos al Guadalupe de 1596, año en que se fundó la Ciudad de Monterrey, encontraríamos que lo habitan tribus indígenas que se dedicaban a la caza y recolección, y en vez de construcciones, edificios o calles pavimentadas que ahora tenemos, veríamos abundante vegetación de matorrales bajo espinoso o chaparral, constituido por huizache, mezquite, uña de gato, tenaza, anacahuita, etc. Conviviendo aisladamente con árboles de 3 a 5 metros de altura, como aguacates, nogales, anacuas, etc.

Por el lado sur, la hermosa vegetación de lo que ahora se llama La Pastora , y los sabinales y álamos por las laderas del río La Silla. Por el lado Norte, el río Santa Catarina con su lecho lleno de jarillas, piedras bola, cascajo y arena.

Al fundarse la ciudad de Monterrey el 20 de septiembre de 1596; estas tierras al oriente de la misma fueron cedidas a Dn. Diego de Montemayor y sus familiares, quienes no hicieron uso de ellas, teniéndolas abandonadas hasta 1627 en que fueron cedidas en merced a los hermanos Diego y Juan Solís; hijos de Martín de Solís y Francisca Avila. Instalando Dn. Diego la Hacienda San Marcos en la ribera norte del río Santa Catarina a la altura de donde se encuentra ahora el puente Corregidora, por las colonias actuales que se llaman Arboledas y Libertad, y por el rumbo de donde se encuentra la Presidencia Municipal , la Iglesia y la Plaza Principal , quedó la Hacienda de la Santa Cruz de don Juan Solís. Este señor vendió su Hacienda en 1658, al Capitán Nicolás Ochoa de Elejalde, quien cambió el nombre de Santa Cruz por el de Hacienda San Agustín. Se acrecentó el cultivo de caña de azúcar y especialmente el de maíz para alimentar al ganado caprino y ovino que se introducía en esa época al norte del país.

Desafortunadamente, Ochoa de Elejalde fue mal prácticamente de las CONGREGAS, que consistían en apropiarse de los indios para convertirlos a la religión y civilizarlos, pero no sucedía así, porque él tenía bajo su encomienda varias tribus que sufrían maltratos y esclavitud y acostumbrada venderlos.

Por tal motivo, al llegar a Monterrey el Lic. Francisco de Barbadillo y Vitoria, en diciembre de 1714, con facultades absolutas como Juez en Comisión, otorgadas en la ciudad de México por el Virrey, el Duque de Linares; procedió a expropiar a los Ochoa de Elejalde de su hacienda y fundar en febrero de 1715 la "Misión y Pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe". Considerándose sin embargo, el día 4 de enero de 1716, fecha en que se señalo la medición de tierras al pueblo, solicitada por los pobladores de la misión.

El pueblo fue fundado con diversas tribus chichimecas, entre otras: pamoranos, guaripas, pelones, cadimes, pames, comepescados, etc. Tenía su ayuntamiento compuesto por un gobernador, alcalde, religiosos y procurador. Así como protector español, nombrado por el gobernador del Nuevo Reino de León. Vivían en comunidad, repartiéndoseles cada semana granos para sus alimentos según la cantidad de miembros de cada familia.

En 1756 fueron congregados en Guadalupe los tlaxcaltecas de las misiones del Pilón, Planificación y Concepción que habían ayudado a los españoles y a Barbadillo a pacificar y a fundar pueblos y misiones por el norte. Con su arribo, Guadalupe dejo de ser "Misión" para llamarse "PUEBLO DE LA NUEVA TLAXCALA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE DE HORCASITAS", esto último en honor al Virrey Dn. Juan Francisco Güémez de Horcasitas.

A partir del 5 de marzo de 1825, Guadalupe es considerada VILLA, según la Constitución local, que en esa fecha la incluye en los distritos municipales de Nuevo León. Aún con esta categoría, por costumbre se le siguió llamando PUEBLO DE GUADALUPE, y fue hasta por los años de 1940 cuando se le empieza a decir Villa. Toma su categoría según decreto del 28 de febrero de 1971.

Por los años de 1930 y 40, cuando el número de habitantes de Guadalupe era reducido, veíamos algunas gentes con facciones españoladas, otros pocos con rasgos indígenas y alguno que otro cuarterón, predominando a los descendientes de generaciones mestizas. Ahora no es posible notar esto todos nos parecemos a los guadalupenses, a los nuevoleoneses, a los mexicanos, porque somos mexicanos.